· 

Manejo del dolor en rumiantes

 

El ganado en la ganadería experimenta con frecuencia situaciones dolorosas relacionadas con enfermedades o procedimientos quirúrgicos, las cuales están vinculadas a la intensificación de la producción ganadera moderna. Sin embargo, los rumiantes son animales que rara vez presentan dolor, una característica relacionada con su historia evolutiva. Al ser presa fácil de los depredadores, se han adaptado a soportar grados de incomodidad o dolor sin mostrar debilidad ni presentar síntomas (Fitzpatrick et al., 2006; Silva et al., 2011). Por esta razón, los estudios relacionados con los métodos de reconocimiento y evaluación del dolor en esta especie tardaron en surgir, al igual que la concienciación de veterinarios y productores sobre el uso de analgésicos (Molony y Kent, 1997).

Actualmente, aunque es claro que los rumiantes son sensibles al dolor y que el control del dolor postoperatorio mejora la recuperación de estos animales (Muir y Woolf, 2001), una encuesta brasileña mostró que sólo el 74,4% de los veterinarios bovinos utilizan analgésicos después de procedimientos quirúrgicos, en comparación con el 95,3% de los veterinarios equinos (Lorena et al., 2013).

Esta negligencia en el manejo del dolor en rumiantes se debe principalmente a la dificultad del diagnóstico. Los métodos actuales para identificar y evaluar el dolor en esta especie son poco fiables e imprecisos, lo que genera discrepancias entre los evaluadores (Flecknell y Roughan, 2004; Weary et al., 2006).

Para elegir correctamente el fármaco adecuado, es necesario comprender la intensidad y la duración del estímulo doloroso. Por ejemplo, los animales que experimentan dolor agudo, como se observa en casos de fractura, muestran una mejor respuesta a la terapia analgésica en comparación con los animales con dolor crónico relacionado con una úlcera plantar (Anderson y Muir, 2005). La progresión del dolor agudo a una enfermedad crónica puede provocar cambios neurológicos, haciendo que el paciente sea refractario al tratamiento analgésico (Stock y Coetzee, 2015).

Entre los fármacos más utilizados en medicina veterinaria para el control del dolor en rumiantes se encuentran los antiinflamatorios esteroideos y no esteroideos (AINE). Los antiinflamatorios esteroideos, también llamados corticosteroides, tienen la desventaja de causar una disminución de la inmunidad y pueden provocar abortos en hembras gestantes. Por lo tanto, los AINE se utilizan más ampliamente por su mayor seguridad. Además de ser buenos analgésicos y antiinflamatorios, los AINE también tienen acción antipirética y antiendotoxémica (en el caso de Flunixin Meglumine), pero también pueden causar algunos efectos secundarios. Los efectos indeseables están relacionados con los sistemas renal y gastrointestinal y pueden ocurrir si el medicamento se usa fuera de las instrucciones del prospecto.

Los AINE más utilizados en medicina veterinaria son Flunixin Meglumine, Ketoprofeno, Diclofenaco y Meloxicam, siendo este último el más seguro debido a su mínima posibilidad de causar efectos adversos (Coetzee et al., 2009).

El portafolio de JA Animal Health incluye medicamentos que promueven el control del dolor junto con la terapia antimicrobiana en procesos infecciosos o después de procedimientos quirúrgicos. Además de promover el bienestar animal, el alivio analgésico permite que los animales recuperen su productividad más rápidamente, mejorando así la rentabilidad del productor.

Existen tres opciones diferentes de AINE ampliamente utilizadas para el control del dolor en el ganado, bajo la supervisión de un veterinario: Diclofenaco JA, Flumax® (Flunixin Meglumine) y Prador® (Meloxicam + Dipirona). Además de proporcionar analgesia, estos medicamentos también son eficaces para controlar la fiebre y la inflamación. La elección del producto dependerá de la categoría del animal, la gravedad de la situación y el sistema fisiológico afectado en cada caso.

Autor:

MV Hanna Prochno,
doctora veterinaria – JA Animal Health

Referencias bibliográficas:

ANDERSON, DE; MUIR, WW. Manejo del dolor en el ganado. Clínicas Veterinarias de Norteamérica: Práctica en Animales de Consumo. 21(3): 623–35, 2005.

COETZEE, JF; KUKANICH, B.; MOSHER, R. et al . Farmacocinética del meloxicam intravenoso y oral en terneros rumiantes. Vet. Ther. Res. App. Vet. Med., vol. 10, págs. 1-8, 2009.

FITZPATRICK, J.; SCOTT, M.; NOLAN, M. Evaluación del dolor y el bienestar en ovejas. Small Ruminant Res., vol. 62, págs. 55-61, 2006.

FLECKNELL, PA y ROUGHAN, JV. Evaluación del dolor en animales: aplicación práctica de la investigación. Bienestar Animal, 3, 71-75, 2004.

LORENA, SERS; LUNA, SPL; LASCELLES, BDX et al. Actitud de los veterinarios brasileños en el reconocimiento y tratamiento del dolor en caballos y ganado. Vet Anaesth. Analg., vol. 40, págs. 410-418, 2013.

MOLONY, V.; KENT, JE. Evaluación del dolor agudo en animales de granja mediante mediciones conductuales y fisiológicas. J. Anim. Sci., vol. 75, págs. 266-272, 1997.

MUIR, WW; WOOLF, CJ. Mecanismos del dolor y sus implicaciones terapéuticas. J. Am. Vet. Med. Assoc., vol. 219, págs. 1346-1356, 2001.

SILVA, STG; TENÓRIO, APM; AFONSO, JAB et al. Fisiopatología del dolor en rumiantes y equinos. Medicina. Vet., v.5, p.18-23, 2011.

STOCK, ML; COETZEE, JF. Farmacología clínica de analgésicos en bovinos. Clínicas Veterinarias de Norteamérica: Práctica en Animales de Consumo. 31(1): 113–38, 2015.

WEARY, DM, NIEL, L., FLOWER, FC y FRASER, D. Identificación y prevención del dolor en animales. Applied Animal Behavior Science, 100, 64-76, 2006.

Escribir comentario

Comentarios: 0

NOTICIAS

  Vea los cinco pasos para ajustar su tasa de capacidad; descargue la hoja de cálculo para calcular la capacidad de soporte de pastos