Las principales enfermedades causadas por Clostridium sp. que afectan al ganado bovino son: Tétanos (Clostridium tetani); Botulismo (C. botulinum); Enterotoxemia (C. perfringens tipo D); Hemoglobinuria bacilar (C. haemolyticum); Ántrax sintomático (C. chauvoei); y finalmente el Edema maligno , también llamado Gangrena gaseosa o Miositis necrótica (C. septicum, C. chauvoei, C. novyi tipo A, C. sordellii y C. perfringens tipo A) (Quevedo, 2015).
La enfermedad se manifiesta de distintas maneras. El tétanos, por ejemplo, causa parálisis espástica de la musculatura debido al bloqueo de la transmisión de neurotransmisores inhibidores por las toxinas de C. tetani (Barros et al., 2006).
En el botulismo también hay bloqueo neuromuscular, pero a diferencia del tétanos los signos clínicos están relacionados con parálisis flácida de la musculatura (Costa et al., 2008).
La enterotoxemia produce una infección intestinal aguda y toxemia sistémica, que suele ser mortal y puede incluir enteritis hemorrágica, signos clínicos neurológicos y muerte súbita (Riet-Correa, 2007).
En el caso de la hemoglobinuria bacilar, el sistema hepático se ve afectado, causando necrosis y lisis de los eritrocitos. Los signos clínicos se desarrollan muy rápidamente y a menudo no se observan. Cuando se presentan, se presenta fiebre, ictericia, heces negras y hemoglobinuria (Schild, 2007).
En el ántrax sintomático, se produce necrosis muscular y los signos comienzan con cojera grave; las regiones musculares afectadas aparecen agrandadas y crepitantes y, en animales de hasta dos años de edad, la enfermedad progresa muy rápidamente, pudiendo causar la muerte en menos de 24 horas después del inicio de los síntomas (Gregory et al., 2006).
La infección por C. chauvoei se produce por ingestión oral de esporas, las cuales pasan a través de la mucosa intestinal y se absorben sistémicamente, depositándose en la musculatura y permaneciendo en estado latente para su posterior multiplicación cuando existe un ambiente anaeróbico, como un traumatismo por vacunación (Assis et al., 2005).
Signos similares al carbunco sintomático se presentan en el edema maligno, también llamado gangrena gaseosa o miositis necrótica, con hinchazón en los músculos, crepitación y edema, debido a la acumulación de gas en el tejido subcutáneo y músculos adyacentes; sin embargo, debe haber alguna herida presente para que ocurra la contaminación por las esporas de la bacteria (Riet-Correa, 2007).
El tratamiento general de las infecciones por Clostridiales se basa en la administración de antibióticos, preferiblemente penicilina, así como el uso de antitoxinas en el caso del botulismo y el tétanos (Lobato et al., 2013).
Sin embargo, el tratamiento suele ser ineficaz debido a la rápida progresión de las enfermedades, lo que convierte a los métodos de prevención en la alternativa más eficaz para evitar pérdidas. Si bien la vacunación no garantiza una protección completa, es la principal forma de prevención de las enfermedades clostridiales cuando se realiza según las recomendaciones ideales (Lobato et al., 2000).
Debido a la rápida progresión de las infecciones por clostridios, el tratamiento debe iniciarse de inmediato con antibióticos concentrados de acción rápida. En este contexto, JA Saúde Animal sugiere el uso de Gentopen , una combinación sinérgica de penicilina potásica y gentamicina. Su alta concentración y la posibilidad de administración intravenosa permiten una acción rápida y excelentes resultados en el tratamiento de infecciones bacterianas agudas y superagudas.
Autor:
MV Hanna Prochno,
doctora veterinaria – JA Animal Health
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