Las vitaminas son moléculas orgánicas esenciales para el funcionamiento normal del organismo, presentes en numerosas reacciones metabólicas y fisiológicas de las células, además de actuar como estimulantes del sistema inmunitario. Normalmente, se aportan a través de la dieta. Por otro lado, algunas vitaminas son sintetizadas por el propio organismo y solo es necesario suministrarlas cuando la síntesis no satisface las necesidades del animal (Urban-Chmiel et al., 2009).
Los rumiantes tienen una característica única: sintetizan vitaminas del complejo B y K a través de la microbiota ruminal, excepto en animales jóvenes durante la fase de lactancia, cuando el rumen no está completamente desarrollado ni funcional. La vitamina D, al igual que en otros mamíferos, puede obtenerse a través de la dieta o mediante síntesis en la piel del animal mediante la radiación solar (Church, 1988).
Sin embargo, las vitaminas A y E no se sintetizan, por lo que es necesaria la suplementación (Church, 1988). Los animales confinados tienen mayores requerimientos de vitaminas A, D y E debido a que el tipo de dieta que reciben presenta deficiencias de estos nutrientes. Además, las vacas en el periparto presentan bajas concentraciones de vitaminas A, D y E en sus cuerpos (Weiss et al., 1990).
La vitamina A se absorbe a partir de precursores presentes en los alimentos, principalmente betacaroteno. Una vez ingerido, el betacaroteno se convierte en vitamina A activa en el intestino delgado, se distribuye a los tejidos y se almacena en el hígado. Durante la temporada de calor y lluvias, los pastos contienen una gran cantidad de carotenoides, pero estos se reducen drásticamente durante la temporada seca (Weiss et al., 1990).
Las principales funciones de la vitamina A en el organismo animal son: formación y mantenimiento de la integridad de la piel y de las mucosas (conjuntival, bronquial, vesical y uterina); desarrollo del sistema nervioso; funciones reproductivas, como el desarrollo embrionario y el mantenimiento de la gestación en hembras gestantes; también como estimulante del sistema inmunológico (Carroll & Forsberg, 2007).
La vitamina D se presenta en dos formas: D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol), ambas utilizadas en la suplementación del ganado. Ambas se activan tras la exposición de los compuestos presentes en la superficie cutánea a la radiación ultravioleta o la luz solar (Church, 1988). La función principal de la vitamina D es regular el equilibrio de las concentraciones de calcio y fósforo (Ca y P) mediante la alteración de la absorción intestinal y la reabsorción renal de Ca y P; por lo tanto, es esencial que se encuentre en niveles adecuados en el organismo.
La vitamina E está disponible en los forrajes en forma de tocoferol. Los forrajes verdes frescos contienen cantidades sustanciales de tocoferol, pero las concentraciones de esta sustancia en el heno y el ensilado son entre un 20 y un 80 % menores (Church, 1988). Su función en el organismo es actuar como antioxidante e inmunoestimulante, mejorando la actividad fagocítica y bactericida de los macrófagos y neutrófilos (Bouwstra et al., 2008; Urban-Chmiel et al., 2009).
Si bien una dieta rica en vegetales de hoja verde frescos aporta cantidades suficientes de vitaminas A, D y E, la suplementación intensiva con alimentos conservados en forma de heno o ensilado puede reducir los niveles de estas vitaminas en la dieta hasta en un 50 % (Weiss et al., 1990). Además, en sistemas de confinamiento donde la exposición de los animales a la luz solar es reducida, como ocurre en muchas granjas lecheras, la suplementación con vitamina D cobra suma importancia (McDowell et al., 1996).
Estudios publicados para evaluar los resultados de la suplementación con vitaminas A, D y E en ganado bovino han demostrado una mejora en las tasas reproductivas del rebaño y una disminución de la morbilidad por enfermedades gracias a una mejor inmunidad (Weiss et al., 1997; Zanetti et al., 1998; Martins et al., 2016). Además, la suplementación con vitaminas A, D y E puede influir en la absorción de nutrientes, el marmoleo y la terneza de la carne, además de mejorar el color de la carne (Pedreira et al., 2002; Carroll y Forsberg, 2007).
Dada la importancia de suplementar estas vitaminas en el ganado, JA Saúde Animal presenta Ative ADE , un complejo vitamínico concentrado a base de vitaminas A, D y E. Esta formulación ayuda a mejorar las tasas productivas y reproductivas del rebaño, además de actuar como estimulante del sistema inmunitario. Ative ADE está indicado para todas las categorías de animales, pero especialmente para aquellos más susceptibles a enfermedades, como vacas en posparto, terneros recién nacidos y ganado que ingresa a corrales de engorde.
Autor
Hanna Prochno,
doctora veterinaria – JA Animal Health
Referencias
Bouwstra, RJ, Goselink RMA, Dobbelaar P., Nielen M., Newbold JR y Van
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