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Placenta retenida en vacas lecheras: causas, impactos y estrategias de prevención.

La placenta retenida es causada por afecciones multifactoriales y afecta directamente la salud uterina de la vaca, así como la productividad y la eficiencia reproductiva del hato lechero. Las medidas preventivas integradas que combinan un manejo adecuado del periparto, la optimización nutricional durante el período de transición, el monitoreo activo y la capacitación del personal son esenciales para reducir la incidencia y las pérdidas asociadas con esta enfermedad (PROTO, 2024).

La retención placentaria se define como la imposibilidad de expulsar las membranas fetales dentro del período fisiológicamente normal, que oscila entre 12 y 24 horas después del parto. Esta condición se relaciona con la ineficacia de los mecanismos responsables de separar las porciones fetal y materna de la placenta. En condiciones normales, el proceso de maduración placentaria conduce a la pérdida gradual de las conexiones entre las vellosidades coriónicas y el endometrio, lo que permite el desprendimiento y la posterior expulsión de las membranas fetales mediante la contracción uterina. Cuando este proceso se interrumpe o es incompleto, las membranas quedan retenidas en el útero, lo que predispone a la mujer a infecciones, retraso en la involución uterina y disminución de la producción de leche (PROTO, 2024).

Tras el parto, las contracciones uterinas son necesarias para expulsar la placenta y sus membranas fetales. La liberación de estas membranas es fundamental para la involución, regeneración y renovación del entorno uterino, de modo que la vaca pueda recuperar la fertilidad y asegurar una nueva gestación (ORTOLANI, 2009; CAMPOS; SANTOS, 2021). La expulsión fisiológica de la placenta implica varias acciones, como la maduración placentaria, la adecuada vascularización/exanguinación de la placenta y las contracciones uterinas desencadenadas durante el parto (JOOSTEN et al., 1991).

El momento ideal y fisiológico para la eliminación de las membranas fetales es hasta 6 horas después del parto; después de 24 horas se considera patológico. En algunos casos, la placenta puede permanecer retenida hasta siete días, contaminándose altamente y liberándose solo después de mostrar signos de putrefacción, lo que aumenta el riesgo de complicaciones sistémicas para el animal (GRUNERT et al., 2005; SHELDON et al., 2019).

Durante el parto, es común la contaminación cruzada entre coliformes fecales del perineo y bacterias presentes en la vagina de la vaca. En condiciones fisiológicas normales, el sistema inmunitario del animal es capaz de eliminar estos microorganismos, previniendo el establecimiento de infecciones. Sin embargo, las vacas con inmunidad comprometida, aquellas que han experimentado distocia o placenta retenida, se vuelven más susceptibles a la colonización bacteriana uterina. Entre las principales especies involucradas en infecciones uterinas se encuentran Escherichia coli , Trueperella (Arcanobacterium) pyogenes , Fusobacterium necrophorum y bacterias anaerobias de los géneros Prevotella y Bacteroides (SHELDON et al., 2008; SHELDON et al., 2019).
La etiología de la placenta retenida se considera multifactorial, estando relacionada con partos distócicos, gestaciones gemelares, enfermedades infecciosas, deficiencias nutricionales y minerales, trastornos inmunológicos y casos de aborto (ORTOLANI, 2009).

Clínicamente, las vacas con placenta retenida pueden presentar signos inespecíficos de compromiso sistémico, como anorexia, apatía, agalaxia, hipertermia y disminución de los movimientos ruminales. También se observa atonía uterina, cólicos y esfuerzos repetidos para expulsar las membranas retenidas. Con frecuencia, también presentan flujo vaginal fétido con presencia de membranas fetales en descomposición. Si no se maneja adecuadamente, esta condición puede progresar a metritis puerperal, septicemia, tetania y muerte (GRUNERT et al., 2005). Es importante enfatizar que no se recomienda la extracción manual de la placenta, ya que puede aumentar el riesgo de infecciones y comprometer la salud uterina (FERNANDES et al., 2012).

El tratamiento de la placenta retenida en vacas lecheras busca prevenir complicaciones como infecciones uterinas y problemas reproductivos. Con esto en mente, JA Saúde Animal ofrece una línea completa de soluciones terapéuticas y de apoyo que facilitan la recuperación, el control de infecciones y la restauración del bienestar animal.

Lactocina® es una oxitocina sintética que estimula la contracción muscular uterina, promoviendo la expulsión fisiológica de la placenta. Se recomienda su uso hasta 24 horas después del parto, preferiblemente por la mañana, para permitir una adecuada monitorización del animal. Se debe administrar por vía intramuscular a una dosis de 3 ml.

En casos donde la retención persiste durante más de 24 horas, se recomienda el uso de Cioton® , un análogo sintético de la prostaglandina F2α (cloprostenol sódico), para ayudar a eliminar los residuos placentarios. Cioton® debe administrarse por vía intramuscular a una dosis de 2 ml, recomendándose una sola aplicación.

Entre las diversas opciones antimicrobianas para el tratamiento de enfermedades uterinas, destaca Cetofur® . Es un bactericida moderno a base de ceftiofur, combinado con el agente antiinflamatorio ketoprofeno. Esta combinación le confiere al producto una acción antibacteriana, antiinflamatoria, analgésica y antipirética, promoviendo un control eficaz de las infecciones y aliviando el dolor y la fiebre, favoreciendo así la recuperación y el bienestar de las vacas posparto. Además, se considera que el producto tiene cero descarte de leche.

Para el apoyo metabólico y la reposición de nutrientes esenciales, Turbo Calcium® es una excelente alternativa. Es una solución lista para usar, compuesta de calcio, fósforo, magnesio, vitamina B1, sorbitol y metionina, que aporta energía y minerales importantes durante el posparto. Su administración contribuye a estimular las contracciones uterinas, facilitando la eliminación de las membranas fetales retenidas. El producto debe administrarse por vía intravenosa, utilizando una aguja estéril, a una dosis de 1 ml por kg de peso corporal.

JA Salud Animal enfatiza la importancia del seguimiento veterinario en todas las etapas del tratamiento. Para más información sobre las diversas soluciones de tratamiento disponibles y recomendaciones de uso, contáctenos.

TEXTO: ALINE M. CARVALHO – VETERINARIA

REFERENCIAS

ORTOLANI, EL Enfermedades del período de transición . Zootecnia Brasileña. 2009.

CAMPOS, CC; SANTOS, RM DOS. Enfermedades posparto y sus efectos en la eficiencia reproductiva de las vacas lecheras . Rev Bras Reprod Anim v. 45. n. 4. p. 160-167, 2021.

JOOSTEN, I., SANDERS, MF, HENSEN, EJ. Implicación de la compatibilidad del complejo mayor de histocompatibilidad de clase I entre la madre y el ternero en la etiología de la placenta retenida bovina . Animal Genetics, vol. 22, n.º 6, págs. 455-463, 1991.

GRUNERT E.; BIRGEL EH; VALE WG. Patología y aspectos clínicos de la reproducción en mamíferos domésticos. 1ª edición. São Paulo: SP, Editora Varela, pág. 479-486. 2005.

SHELDON IM; CRONIN JG; BROMFIELD JJ. La tolerancia y la inmunidad innata influyen en el desarrollo de la enfermedad uterina posparto y el impacto de la endometritis en el ganado lechero . Annual Rev Anim Bioscie, v.15, n.º 7, p. 361-384, 2019.

SHELDON IM; WILLIAMS EJ; MILLER ANA.; NASH DM.; HERATH S. Enfermedades uterinas en bovinos después del parto . Vet Journal, vol. 176, n. 1-3, p. 115-121, 2008.

FERNANDES, CADC, PALHÃO, MP, RIBEIRO, JR, VIANA, JHM, GIOSO, MM, FIGUEIREDO, ACS, COSTA, DS. Asociación entre oxitetraciclina y cloprostenol en el tratamiento de vacas lecheras con placenta retenida . Revista Brasileña de Ciencias Veterinarias, vol. 19, n.º 3, págs. 181–186, 2012. Disponible en: https://periodicos.uff.br/rbcv/article/view/6907. Consultado el 20 de mayo de 2025.

PROTO, D. Retención placentaria en ganado lechero : una revisión. REMUNOM, v. 9, n. 1, 2024.

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